Lee esto cuando sientas que todo pasa muy rápido.
Salir del piloto automatico
El 73% de los adultos dice que las semanas "pasan volando" sin recordar nada memorable.
Te suena familiar?
¿Cuántas veces llegaste al domingo y sentiste que la semana simplemente “pasó”? Sin nada memorable.
Sin nada que contar.
Como si hubieras vivido el mismo día cinco veces seguidas.
Me pasaba constantemente.
Alguien me preguntaba “¿qué hiciste esta semana?” y mi mente quedaba en blanco. No porque no hubiera hecho nada — trabajé, entrené, vi gente, tuve conversaciones.
Pero nada se había quedado grabado. Todo se sentía gris, mezclado, genérico.
Y lo peor: empecé a notar que no solo eran semanas. Eran meses. Años enteros que se comprimían en un par de recuerdos borrosos.
El tiempo estaba “volando” y yo no estaba guardando nada.
Hasta que encontré un concepto en un libro que cambió completamente cómo experimento el día a día.
No es meditación.
No es journaling.
Es una práctica de 2 minutos que me forzó a salir del piloto automático.
En esta newsletter te voy a explicar:
Por qué sientes que el tiempo acelera cada año
El cambio de perspectiva que hace la diferencia
El sistema exacto que uso cada noche para “guardar” mis días
¿Por qué sientes que el tiempo “vuela”?
Hay un fenómeno llamado “reminiscence bump”.
Básicamente: cuando le pides a alguien de 50 años que recuerde su vida, la mayoría de sus memorias vienen de los 15 a los 25 años.
No porque esa época fuera objetivamente mejor, sino porque todo era nuevo.
Primer trabajo.
Primer amor.
Primera vez viviendo solo.
Primeras decepciones reales.
Novedad = memorias.
El problema es que de adulto, la novedad desaparece.
Tu cerebro empieza a comprimir. Si hoy fue igual que ayer, ¿para qué guardar los dos? Entonces guarda uno solo. O ninguno.
Por eso los años de niño se sentían eternos y ahora un año pasa como si fueran tres meses.
No es que el tiempo acelere. Es que dejaste de registrar.
Y acá está lo interesante: la mayoría intenta solucionarlo con experiencias extremas. Viajes. Deportes nuevos. Cambios drásticos.
Creen que necesitan hacer cosas extraordinarias para tener algo que recordar.
Pero no es un problema de contenido.
Tu vida ya tiene suficientes momentos. Conversaciones, ideas, pequeñas victorias, frustraciones, instantes que significan algo.
El problema es que no los estás capturando.
Están pasando frente a ti y los dejas ir.
No te faltan momentos, te falta enfocar
Piénsalo así:
Tienes una cámara increíble.
Buena resolución, buena luz, siempre contigo. Pero nunca tomas fotos.
Al final del año abres la galería y está vacía.
¿El problema es que no pasó nada digno de capturar? No.
El problema es que nunca apretaste el botón.
Con tu vida pasa lo mismo.
Cada día tiene momentos que significan algo. Una conversación que te movió. Una idea que se te ocurrió mientras caminabas. Una frustración que reveló qué te importa. Un segundo de orgullo después de hacer algo difícil.
Pero vivimos en “grabación pausada”.
Asumimos que lo importante es obvio. Que si algo vale la pena, automáticamente lo vamos a recordar. Que las memorias significativas se guardan solas.
No funciona así.
Los momentos más significativos de tu vida son pequeños. Sutiles. Fáciles de ignorar. Y si no los marcas intencionalmente, desaparecen en el “ruido” del día.
No necesitas una vida más interesante.
Necesitas prestar atención a la que ya tienes.
La diferencia entre alguien que siente que la vida “le pasa” y alguien que realmente la experimenta no es necesariamente qué hacen.
Es si están capturando o no.
Una solución de 2 minutos
El sistema se llama “Homework for Life” y viene de Matthew Dicks, un storyteller que ha ganado más de 50 veces The Moth (la competencia de historias más conocida del mundo).
En su libro Storyworthy cuenta que llegó un punto donde sentía que se le habían acabado las historias. Pensó que ya había contado todo lo interesante de su vida.
Entonces empezó a hacerse una pregunta cada noche:
“Si tuviera que contar UNA historia sobre algo que pasó hoy, ¿cuál sería?”
Y la escribía. No un párrafo. Una o dos oraciones máximo.
Lo que descubrió fue que no le faltaban historias.
Le faltaba atención. Estaban pasando frente a él todos los días, pero no las estaba viendo.
Llevo 2 meses haciendo esto y el cambio es real.
El sistema es simple:
Cada noche, antes de dormir, abro una nota en mi teléfono
Me pregunto: ¿qué momento de hoy contaría como historia?
Escribo 1-2 oraciones y listo
No tiene que ser épico. No tiene que ser profundo.
Puede ser una conversación rara con un desconocido.
Un momento de frustración.
Algo que te hizo reír.
Un pensamiento que no esperabas.
Lo que cambia no es solo el registro.
Es que empiezas a vivir buscando ese momento. Tu mente sabe que al final del día le vas a pedir una historia, entonces empieza a prestar atención durante el día.
El “click” de la cámara activa la cámara.
Dos minutos cada noche para dejar de vivir en piloto automático.
Pruébalo una semana y cuéntame qué pasa.
Ojala te sirva mucho,
Alex.

