7 hábitos psicológicos que te están frenando:
(el 5to te va a molestar)
Todos los que estamos haciendo algo con nuestra vida solemos creer que lo que nos impide avanzar es tiempo, dinero, o conexiones.
No.
Lo que te “frena” está adentro.
Son hábitos mentales que llevas años practicando sin darte cuenta.
Y el problema con los hábitos mentales es que no duelen cuando los tienes.
Solo duelen cuando los reconoces.
Estos son los 7 que más efecto tienen:
1) No saber decir que no.
Cada domingo que alguien me invitaba a almorzar, yo iba.
No porque quisiera, sino porque decir no me hacía sentir mala persona.
El problema es que esos domingos eran las únicas 3 o 4 horas que tenía para avanzar en lo mío.
Y las regalaba por no saber ponerme primero.
Ser estratégicamente egoísta no es ser mala persona.
Es entender que si tú no te priorizas, nadie más lo va a hacer por ti.
2) Prepararte para empezar en vez de empezar.
Compré cursos. Vi horas de videos. Leí newsletters. Todo eso con la excusa de “estoy aprendiendo”, cuando en realidad lo que hacía era esconderme de mi propio miedo a exponerme.
La preparación infinita es procrastinación disfrazada de productividad.
En algún momento tienes que aceptar que no hay nivel de preparación que elimine el miedo.
3) Nunca publicar.
Pasé 5 meses “preparándome” para crear contenido.
Mi primer video fue un desastre.
Era texto en pantalla creyéndome Dan Koe, sin cara, sin historia, sin nada mío.
Horrible.
Pero existió.
Y ese video malo fue más valioso que los 5 meses anteriores de no publicar nada, porque por primera vez tuve feedback real en vez de solo mis propias suposiciones.
4) Esperar estar listo para lanzar algo.
Todavía me pasa con una especie de Coaching que quiero crear.
Sé exactamente lo que haría, sé que tengo cosas que aportar, pero mi cabeza sigue encontrando razones para esperar.
Hasta que escuché una frase que se me quedó grabada: “just make it exist now, you can make it perfect later.”
“Solo hazlo existir ahora, puedes perfeccionarlo después.”
Lo imperfecto que existe siempre gana al perfecto que nunca sale.
5) Creer que el dinero es para otros.
Este es el que duele más, porque funciona en silencio.
Crecer con la idea de que la plata es escasa y que los que tienen mucho, solo lo tienen por suerte, por cierta ventaja.
Si hay ciertos factores que a cierta gente la ponen en una posiciòn mejor.
PERO, eso no significa que sea solo para ellos.
Si existe una serie de acciones que gente que ha partido de la nada misma ha tomado para generar valor, aprender y por lo tanto, generar riqueza .
Creer que es solo para “otros” no es inocente.
Te cierra los ojos ante oportunidades reales.
Nunca había habido más formas de generar riqueza que hoy.
Pero si partes de la base de que eso no es para ti, literalmente no las vas a ver.
No es un problema de habilidad.
Es un problema de filtro.
6) Esperar el momento perfecto para cambiar.
Yo renuncié a mi trabajo sin tener todo claro.
Sin saber exactamente qué venía después.
Y el miedo a elegir mal casi me paraliza.
Pero en algún momento entendí que quedarme tampoco era una opción neutral. También tenía un costo.
A veces la decisión más arriesgada es no decidir nada.
Y ojo, no te estoy diciendo que renuncies mañana.
El cambio puede ser publicar un video esta semana.
Mandar un mensaje a un cliente potencial.
Dormir una hora más.
Los cambios grandes casi siempre empiezan con una decisión pequeña que tomaste en serio.
7) (y el que más me costó): Soltar la identidad que ya no te sirve.
Cuando renuncié, lo más difícil no fue el dinero ni la incertidumbre.
Fue soltar la imagen de ser “el que tiene una buena pega.”
Esa identidad me daba validación externa y me costó aceptar que iba a tener que construir una nueva desde cero, sin que nadie me la reconociera todavía.
No puedes querer una vida distinta y seguir siendo la misma persona.
En algún momento tienes que elegir quién quieres ser sobre quién ya fuiste.
Reconocer estos hábitos no es suficiente.
Lo que cambia algo es la decisión que tomas después de reconocerlos.
¿Cuál de los 7 te pegó más?
--Alex

